La mayor parte de los expertos en literatura asegura que a pesar de la aparente variedad de argumentos manejados por el hombre en sus relatos, en realidad estos pueden reducirse a uno solo: la lucha eterna del bien contra el mal. Incluso en la mas desechable de las obras, donde la ambigüedad, la confusión y la extravagancia suelen poseer mayor importancia que la calidad, la belleza o ejemplo moral. Se entiende como bien como aquello que beneficia al protagonista, por más que este sea un ladrón o un asesino, frente al mal que lo perjudica.
Se trata de una influencia evidente de la religión y espiritualidad que durante miles de años doto de sentido a la de nuestros antepasados través de diversas creencias. Con el “gran” triunfo de la razón en el siglo XVIII, la sociedad accidental comenzó un proceso de progresiva laicización, que poco a poco ha llevado a la gente a preocuparse de la ganancia económica y el incremento de comodidades materiales.
Estudiosos modernos como Rene Guenon coinciden con autores de la antigüedad griega y egipcia a la hora de afirmar en sus escritos que existe una guerra secreta entre el LA TRADICION y LA ANTITRADICION.

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